El Dispositivo Déltico.
De la Individuación a la Integración
De cómo el distanciamiento (la individuación) y la entrega
en el amor (la integración) pueden permitir hacer posibles los
ideales más altos de la existencia, por más remotos que parezcan.
Para lograrlo, damos forma a una estructura de construcción subjetiva;
El Dispositivo Déltico.
Transitar las búsquedas aquí expuestas, intentar su consumación, genera humanidad, robustece la salud y tal vez, permita evitar que lo humano se destruya.
Dr. Enrique E. Rodríguez Tosto
A modo de prólogo
Ante el ofrecimiento del rector de la Universidad Maimónides de publicar estos escritos referidos al Dispositivo Déltico, a su sostén teórico conceptual y a las necesarias modificaciones de nuestra práctica médica que estas elaboraciones nos han ido demandando, nos dimos a la tarea de ordenar, de manera que sean accesibles al lector, los principales elementos y ejes teóricos de los cuales se compone y nutre dicho dispositivo. Esto resulta de gran importancia ya que buscamos hacer accesible, a la mayor cantidad de personas posible, su objeto, la postura filosófica que lo alienta, así como la más profunda comprensión del por qué, de la necesidad y de la urgencia, no sólo de darlo a conocer, si no de ponerlo en práctica. En cuanto a las bases teóricas, solicitamos disculpas al lector por todas las referencias a Freud que hemos necesitado hacer, pero es que ha sido la detección de una limitación severa del psicoanálisis al quedar anclado a un cerrado individualismo, lo que nos ha llevado a semejante búsqueda, de todas formas para hacer accesible su lectura nos hemos mantenido en el marco de un lenguaje que todos podrán comprender con facilidad. También hemos comenzado a vocetar aquí los primeros pasos, dificultades y logros del pasaje de estos aportes teóricos a la práctica clínica de lo que vamos delineando como un psicoanálisis Nietzscheano.
Esperamos que lo aquí expuesto ayude a hacer comprender que el Dispositivo Déltico, no sólo puede ser replicado en diferentes lugares, si no que es necesario que así sea ya que sólo de esa forma podrá alcanzar y desplegar toda su potencia formativa, productiva y seguramente por ello, curativa. Se trata de un Dispositivo ideado a modo de una gran maquinaria de curar, para lograr la superación constante de lo humano, es decir permitir remover en esta especie tan compleja y contradictoria, todo aquello que le obstruya la posibilidad de acceder a vivir con plenitud desplegando los valores más altos de la existencia.
Para presentarlo en pocas palabras ya que todo en este volumen habla de él, diremos que los aspectos centrales del Dispositivo Déltico son, en primer lugar, realizar un fuerte trabajo en la formación subjetiva de las personas que busquen integrarlo a las que se las deberá guiar hacia el desarrollo de una forma de sentir, pensar y comprender la realidad desde una postura monista. Es decir que se buscará la construcción de un sujeto que se comprenda a si mismo siendo parte de una especie y de la naturaleza en su totalidad, al despliegue de la cual su vida se encuentra indisolublemente ligada. En ese transcurrir deberá trabajarse de manera explícita en que cada persona, o grupo de aquellos que sean o tengan objetivos afines, desplieguen mediante sus proyectos aquello más noble y elevado que los constituye y busca expresarse en ellos. Desde allí, al mismo tiempo o en un tercer momento, se buscará que todos y cada uno de esos emprendimientos se vayan articulando entre sí a los que deberán irse sumando los nuevos así elaborados de manera de lograr actuar como un gran organismo vivo en el que cada parte contribuya a la existencia y el bienestar del todo al tiempo que el todo deberá cuidar y favorecer el mejor despliegue de cada una de sus partes, es decir sus iniciativas, sus emprendimientos, así como a los sujetos que los llevan adelante. Solo una organización así, basada en un funcionamiento solidario y cooperante, articulado a la manera de un gigantesco rizoma en el que se hace posible la creación de una malla o reticulado capaz de facilitar y contener crecimientos múltiples, asentado en el conocimiento de sí, de la vida en general y en el estudio y la formación constante de todos sus participantes mediante un accionar conjunto e ideológicamente afín, podrá permitirnos llegar a ser reales protagonistas de nuestra historia ya que no es posible la máxima expresión de la individualidad sin la fuerza y la cohesión que sólo la búsqueda y el logro del bien común pueden darnos.
Casi la totalidad de lo aquí expuesto, son conceptos que hemos ido trabajando a lo largo de muchos años, a ellos hemos adjuntado otros más recientes que se fueron gestando en el día a día del trabajo clínico al que, no podía ser de otra forma, hemos sumando los nuevos ángulos de mira a los que nos ha llevado la experiencia de estar desarrollando el Proyecto Delta y las complejidades a resolver que éste nos plantea a diario.
En este camino de buscar una superación constante, siendo nosotros lo humano que necesita trascenderse a si mismo, no resulta un tema menor el de la entrega; al referirnos a ella queremos adelantarles una conclusión que no sólo se desprende de estos trabajos si no de la totalidad de nuestra experiencia de vida: se trata de que hemos comprobado sobradamente que, quien no se atreva a entregarse a aquello que, a pesar de que crea imposible, lejano o distante, a aquello que sea lo más alto que le indique su deseo y su amor, estará condenado a conformarse con soportar el restringido, el mezquino y estrecho mundo que otros han diseñado, imaginado o reservado como espacio de vida para él. Esta publicación y sus contenidos dan testimonio de cómo hemos seguido y seguimos trabajando en la búsqueda y las distintas etapas de concreción de un deseo devenido en convencimiento y en proyecto ya esbozado en la novela, Los Cuarenta. Relato de un Distanciamiento, cuya segunda edición corregida y aumentada también acaba de publicar la Universidad. Allí, en esas páginas, comenzadas a escribir hace diez y nueve años y publicada hace diez y seis, y cuando se cumplen veinte años del nacimiento de nuestra Fundación Reunión, ya se pueden leer muchas de las ideas centrales que nutren el Proyecto Delta que está en marcha desde mediados del 2005 y del cual se ha desprendido como una consecuencia lógica y superadora, las bases del Dispositivo Déltico.
En distintos momentos y etapas de la vida hemos escuchado insistir en eso de que; “aquellos que se estaban viviendo eran tiempos difíciles.” Con seguridad lo eran, sucede que tal vez la vida, entre muchas otras cosas también sea un tiempo difícil. Al actual momento, el doctor Jorge Beistein, en una nota publicada en el diario Página 12 se refiere como el “Crepúsculo del capitalismo”, allí hace una apretada exposición de sus características, presentando la situación como una gran crisis de alcance planetario. Consideramos que el diagnóstico del Dr. Beinstein además de ser acertado es de una gravedad extrema. Él lo presenta con los cuidados y la delicadeza de un médico que acaba de ver a un paciente internado en terapia intensiva y que da un parte correcto a los familiares. Sucede que el estado del paciente es sumamente grave, tanto que concluye diciendo: “Su aspecto (el de la crisis gigantesca que describe) es el de un gran crepúsculo que amenaza prolongarse durante un largo período”. Conocemos al Dr. Beistein y no creemos equivocarnos al suponer que él está pensando, que el crepúsculo ya está sobre nosotros y desde hace bastante, sólo que tal vez no se notaba tanto o nadie quería o se atrevía a evaluarlo en esos términos. Ante una situación tan extrema, semejante a la que plantea el magistral Isaac Asimov en su trilogía Fundación, Fundación e Imperio y Segunda Fundación, a la que luego agregó otro volumen a nuestro entender innecesario, inspirado en la tan corta como sangrienta historia de la humanidad, tal vez de una forma más puntual en la caída del Imperio Romano, ya no parece ser posible, ni deseable detener el derrumbe de este sistema filosófico dualista que ha instaurado una política económica destinada a la marginación de muchos y al saqueo en favor de las ansias de poder y de rapiña de unos pocos que, lamentablemente, rigen los destinos de la humanidad. Esto, sin embargo, no nos exime de hacer el esfuerzo de intentar disminuir al máximo las peores consecuencias de esta debacle en la que serán estos otros los dinosaurios que deberán extinguirse.
Es parte de nuestro objetivo que al final de esta caída que estamos viviendo y que, a todas luces es muy grave, si queda todavía un mundo en el que lo humano pueda seguir viviendo y manifestándose, lograr mediante el despliegue sostenido de nuestro Dispositivo Déltico, además permitirnos festejar nuestras vidas, contribuir a difundir, enaltecer y preservar los valores más altos de la existencia, ésos que nos hacen humanos y, en ciertos casos, inclusive, más que humanos al ayudarnos a superarnos de manera constante. Hacia allí vamos como verdaderos sujetos Nietzscheanos, en un tránsito incesante en el que deberemos afrontar infinidad de ocasos, al mismo tiempo que festejamos todo cuanto podemos la alegría de La Reunión, de estar reuniéndonos cada vez con un mayor número de personas entusiastas que comparten estas ideas y esta visión de la realidad, que se acercan a estudiar, a hacer sus trabajos de conocimiento de sí y a exponer sus ángulos de vista, sus sueños y expectativas, en síntesis, a construir y compartir toda una nueva etapa de sus vidas.
Por último y debido a que este trabajo se va gestando en base a una retroalimentación entre nuestra vida, la práctica clínica y las diferentes cuestiones conceptuales que se desprenden de toda esa experiencia y que hemos ido y seguimos elaborando, queremos hacer llegar nuestro agradecimiento de manera muy especial a todos aquellos que están formando parte de esta gestación desde la propia experiencia ya que, a partir de nuestros avances teóricos, de la construcción y puesta en marcha de nuestro Proyecto Delta y del Dispositivo Déltico que aquí presentamos, se ha ido modificando junto con nuestra vida y ángulos de vista, nuestra práctica médica. Como todos sospecharán, nos referimos a “nuestros impacientes”, a esos alumnos pacientes que a través de sus experiencias en los grupos de formación constante o de sus trabajos de análisis, han ido permitiéndonos ajustar y profundizar muchos de los aspectos teóricos expuestos aquí, tanto por nuestros aciertos como por la necesaria corrección y replanteo de nuestros errores.
En cuanto a los agradecimientos puntuales de quienes nos han acompañado o ayudado, de manera muy próxima e insustituible, mencionaré ocho nombres ordenados en forma cronológica, es decir en orden de aparición respecto a lo aquí trabajado que, no podía ser de otra forma, involucra la totalidad de mi existencia, se trata de cuatro mujeres y cuatro hombres, entonces; a María Elida, a Lucía, a Ramona, a Dolores, a Enrique J. C., a Juan, a Alfredo, a Ernesto.