Pensando en una Escuela de la Vida

Cada sujeto deberá sostener las consecuencias de ser como es.

Si no le gustan esas consecuencias, entonces debe cambiar su forma de ser.

¿Como? Dejando de hacer lo que hace para hacer las cosas de otra forma.

Si le gustan algunas consecuencias y no otras,

entonces deberá acentuar la forma de ser y hacer que produce aquello que le gusta.

Si no puede o no sabe como hacerlo sólo.

Entonces es el momento de solicitar ayuda.



Acerca de la creación de una Escuela de La Vida, basada en el estudio de los diálogos originados en la interacción con las plantas maestras, con el objetivo de desarrollar nuestras mejores posibilidades

Ya hemos expuesto en trabajos anteriores que las mejores posibilidades del sujeto humano no se encuentran ligadas –no pueden estarlo-, a las leyes o imposiciones de la cultura dominante que lo hacen todo para atrapar y enajenar a sus sujetos. Sin embargo, esto se logra atándolos a la necesidad de generar una producción, ligada a la sobrevivencia, antes que a lo lúdico o el placer.

Esta afirmación nos exige suponer que el desarrollo de esas posibilidades “mejores”, deben encontrarse relacionadas con el desarrollo de actividades correspondientes a áreas y con ellas a funciones cerebrales que quedan marginadas de las necesarias para llevar adelante la vida cotidiana de las grandes mayorías. Al desplegar esas actividades relacionadas con la ciencia, el arte y la filosofía, complementadas con la toma de plantas visionarias, dentro de un contexto adecuado –partiendo de una actitud del sujeto de búsqueda y respeto-, puede comenzar a ponerse en marcha un círculo virtuoso o de retroalimentación positiva mediante el cual pueden activarse zonas cerebrales capaces de abrir nuevas instancias de diálogo con La Vida. De hecho esto sucede ante pequeñas experiencias cómo la de entrar en contacto con la naturaleza poco o nada intervenida. Así hasta dónde el sujeto de la experiencia se atreva o soporte. Ese soportar dependerá de la o las estructuras sociales y subjetivas previas así como a aquellas que se logren organizar en torno a ése quehacer.

Resulta notable que desde sus más remotos orígenes lo humano haya tenido conciencia de que le era posible establecer diálogos más íntimos y enriquecedores con La Vida, buscando y encontrando en las plantas maestras una vía regia para avanzar en ese sentido.

En la actualidad quienes buscan explorar esos diálogos se encuentran con innumerables escollos entre los cuales, en los inicios sobresale la mala fe y la locura a la que se ven arrastrados no pocos de los que se adentran en esos caminos sin una adecuada formación subjetiva.

De eludirse éstos primeros escollos, todavía deberán superarse otros que siguen siendo parte o consecuencia de la falta de formación subjetiva tanto de los maestros nativos como de los advenidos. En primer lugar hace falta comprender que aquella cultura en la que se generaron estas prácticas y los conocimientos o diálogos que de ellas pueden originarse, los que confluyen en una cosmovisión propia, han sido y siguen siendo “combatidas buscando su extinción” toda vez que entraron en contacto con las grandes religiones monoteistas.

Ya no están aquellos viejos curanderos, ni las condiciones socio culturales. Ya casi no queda selva que de sostén a la primigenia cosmovisión. Lo que ha quedado es una compleja imbricación mágico religiosa que tiende a tergiversar, a confundir los ejes centrales de su forma de comprender La Vida y vincularse con Ella como parte y no como alguna otra cosa diferente que tiene derecho a utilizarla en su provecho.

Por último, es importante recordar que, para lograr desarrollar una nueva habilidad, nuevos conocimientos y puntos de vista, capaces de permitir desplegar y utilizar capacidades que hasta ese momento fueron desconocidas, no basta con realizar algunas experiencias o lecturas espasmódicas, es necesario realizar un trabajo, honesto y consistente. Un trabajo basado en la entrega. ¿Por qué debería ser de otra forma?

Cuando más profundizamos en nuestros estudios, más y más nuestras lecturas nos indican que el sujeto actual se encuentra ante una situación que tiende a favorecer su desánimo y escepticismo. Generalizando, podemos decir que se ve inducida la enfermedad, como producto de las pasiones tristes y el terror a quedar marginado, fuera del sistema. En este contexto toda vez que estas búsquedas se ven reducidas a algunas tomas –recreativas o desesperadas debido al acoso de enfermedades-, de las plantas maestras sin trabajar y profundizar en los diálogos que ellas proponen, es decir cuando no existe una continuidad, un compromiso de aprendizaje y un maestro que acompañe con un conocimiento consolidado, no sólo nada sustancial cambiará en el sujeto de la experiencia, sino que puede empeorar debido a que esta cultura también atrapa a sus sujetos vaciando de contenido aquello que podría ser un instrumento de apertura.

A pesar de que han matado a aquellos viejos maestros, a pesar de que han perseguido a sus discípulos y seguidores, a pesar de las muchas personas que ofrecen prácticas indebidas, no somos pesimistas. Todavía quedan algunos buenos maestros que han aprendido a hablar con La Vida, a establecer diálogos de aprendizaje con Ella, con la ayuda de plantas maestras como el tabaco, la Ayahuasca o la Huachuma.

Tenemos La Vida, tenemos las plantas, algunos maestros, la voluntad y la necesidad de aprender. Tenemos la alegría y la fuerza para profundizar el camino que lleva a establecer y ampliar nuestros diálogos con La Vida. Para que esto sea posible para muchos, necesitamos crear una escuela, una verdadera y amorosa Escuela de La Vida. Ella dará el contexto y la continencia necesaria para que los aprendices puedan avanzar sin correr riesgos innecesarios.

Recordaremos todavía que al referirnos a una Escuela de La Vida lo hacemos pensando en una estructura vincular tal que permitamos que sea Ella, La Vida, la que nos enseñe y guie en la ampliación de nuestra comprensión de los caminos a seguir y cuales evitar, para alcanzar nuestras mejores posibilidades. De esta forma, con cada pequeño paso dado, será esta Humanidad globalizada la que también se dará una posibilidad de rescatarse de la barbarie, el descontrol y el vacío existencial al que, con ciega obstinación, se arroja cada día.

Enrique E. Rodríguez Tosto

Buenos Aires 190216

281112 19,30 hs. Anfiteatro de la Universidad Maimónides Presentación de Psicoanálisis

281112 19,30 hs. Anfiteatro de la Universidad Maimónides Presentación de Psicoanálisis
281112 19,30 hs. Anfiteatro de la Universidad Maimónides Presentación de Psicoanálisis Nietzscheano Hidalgo 775 Los esperamos

El Psicoanálisis nietzscheano, antes que un corta y pegue de ciertos conceptos de nuestro filósofo, entremezclados con la teoría freudiana, viene a sumar a la práctica del psicoanálisis, una línea de desarrollo filosófico monista que, al remitirse a Zaratustra, trasciende los límites del consultorio y su accionar acotado para constituirse en una escuela epicúrea de la vida.

Es ésta una forma darwiniana de comprender la existencia, donde el sujeto no sólo es visto como producto de una construcción social en la que puede manifestar su “voluntad de poder ser y hacer”. Se trata, además, de que se comprenda en el contexto de estar siendo parte de un cierto momento evolutivo del conjunto de la especie y de la vida en su totalidad.

Nuestra búsqueda expresa la voluntad -tal vez tan antigua como irreductible- de incidir en determinados temas y asuntos del acontecer, de manera de modificar el tono y la dirección hacia la cual, cierta forma de lo humano, guiada por fines muy menores, empuja día a día los destinos de la especie.

La mayor de las dificultades no radica en la aceptación de llevar a la práctica una propuesta comunitaria y solidaria, ya que en general, a lo largo de diferentes épocas, ha sido bien recibida. Al parecer lo que no se ha podido resolver consiste en lograr una dinámica de producción de bienes lo suficientemente dúctil, ágil y equitativa, a escala humana, que no ponga en riesgo la vida en su totalidad. Para ello será necesario crear un sujeto grupal y una estructura social asentada en el despliegue de lo mejor de la especie, antes que en lo más mezquino y retrógrado.

Aprendiendo en y de La Selvita

Aprendiendo en y de La Selvita

Psicoanalisis Nietzscheano

La trama del tiempo se movió
algo crujió en lo más profundo del universo.

La puerta cuántica del Proyecto Delta
ha comenzado a abrirse.

Por eso les proponemos nuestro Psicoanálisis Nietzscheano,

basado en el tránsito de la Individuación a la Integración.


Es esta una propuesta de trabajo para todos aquellos que:


1.- Quieren seguir desarrollando sus potenciales.

2.- Quieren realizar sus proyectos o ampliarlos y profundizarlos.

3.- Quieren saber más, de sí y de la vida en su totalidad.

4.- Se alegran al compartir y sospechan que en la integración,

en vivirla, se encuentra una aventura algo más que emocionante.


No se trata de aprender a nadar cuando caemos al agua

sino de mejorar y ampliar nuestro estilo de volar.


Enrique E. Rodríguez Tosto
Médico. Psicoanalísta Nietzscheano.
Coordinador y director del Jardín y Reserva La Selvita de la Escuela epicúrea de La Vida

Ella

Ella
Camino de Tarapoto a Chazuta provincia de San Martín, Perú.

lunes, 2 de mayo de 2016

Colores del otoño Bienvenido el Pachanoi






BECASINA GRANDE GALLINAGO STRICKLANDII en La Selvita luego de un abril demasiado llovedor




Para comprender la particularidad de la presencia de esta ave en La Selvita puede verse el siguiente enlace http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-686X2010000100011
Se trata de un ave de Tierra del fuego y del Estrecho de Magallanes.


Un Psicoanalista Nietzscheano

Acerca de los alcances de un Dispositivo Déltico

en manos de un psicoanalista Nietzscheano.

El buen funcionamiento de un Dispositivo Déltico consiste en promover el desarrollo subjetivo de cada una de las personas que se integren a él. A partir de allí será necesario trabajar el pasaje que va de la individuación a la integración. Se trata de que cada participante pueda, en un primer momento, reconocer su individualidad, su singularidad, aquello que le es propio y particular para luego, y como fruto de ese mismo trabajo, pueda pasar a verse y sentirse como parte indivisa del cuerpo social al que pertenece. Una vez llegado a ese punto no le será tan difícil comenzar a comprenderse, a sentirse parte de la totalidad de lo existente. Esa compleja situación de ser, de estar siendo, lo efímero de la eternidad. En este sentido, vemos todo Dispositivo Déltico en manos de un psicoanalista Nietzscheano, como la superación necesaria del trabajo que se realiza puertas adentro del consultorio. Sucede, y este es el punto central del tema que nos ocupa que, si tal como afirma Einstein esta instancia no es superada para pasar de esa individuación a la integración, es decir a la comprensión de que somos parte de la vida. Esto equivale a decir que no es posible que haya yo sin nosotros y donde tampoco es posible que haya habido ese nosotros sin el mundo del que nacemos, la tierra. Vayamos un poco más allá, necesitamos hacerlo, ya que la vida no podría ser sin el sol, así como este no seria fuera de la galaxia la que es, apenas, una partícula ínfima de la totalidad de lo existente. Si esta serie de pasos conceptuales y emocionales no se verifican, si no se extrae de ellos el conocimiento necesario y si no se actúa en consecuencia, entonces todo ese gran esfuerzo, toda esa potente maquinaria psicoanalítica que ha sido puesta en marcha, deja al sujeto instalado frente a la perplejidad y la impotencia. En efecto, vemos en este límite, impuesto por una supuesta norma ética puesta al servicio de que algo cambie para que no cambie la estructura central de dominación. Se trata de comprender que es esta la forma en que la potencia libertadora del psicoanálisis ha sido llevada hacia la impotencia. Sucede que, aquellos que se sometan a tan arduo trabajo terminan adquiriendo un importante conocimiento de sí pudiendo, al fin, si no superan este escollo, quedar a merced de las fuerzas de la brutal dominación que impone la incapacidad de amar. Esa desgracia que atraviesa todo el tejido social buscando escindirlo, separarlo, dominarlo. Hacerlo objeto, instrumento, de su enferma necesidad de arrasar, de utilizar y descartar. Esas fuerzas a las que tanto analista como analizado deberán necesariamente sobreponerse, podrán ser llamadas de muchas maneras pero serán siempre la encarnación misma del mal. La génesis de todo mal. Neoliberalismo, libre comercio, corrupción, disolución o ausencia de un estado equitativo; proteínas, educación y salud para pocos, contaminación, destrucción del medio acelerando el calentamiento global del planeta, tales son algunas de las caras visibles, los síntomas consecuencias de semejante enfermedad. No estamos diciendo que ahora los psicoanalistas, los intelectuales, los artistas deban transformarse en lideres sociales pero si decimos que si estos trabajan en pos de una liberación, en la búsqueda de la máxima potencia de lo humano. Para obtener algún logro lo humano mismo necesitará adueñarse de la autoría de su destino. No habrá liberación, verdadero crecimiento saludable de lo humano, hasta que no encontremos una, cien, mil formas de estos Dispositivos destinados a permitir la reconstrucción, aquí y allá, de manchones de tejido social que busquen reunirse de manera solidaria y cooperante. Estamos convencidos, nuestra práctica nos lo esta enseñando, no somos iluminados, somos trabajadores, que estamos creando o recreando un potente instrumento de liberación. Todos, seguimos aprendiendo a partir de nuestros padecimientos, a partir de aquello que, al decir de Nietzsche, no deja de doler. Dolores, angustias, temores, que poco más o menos siempre serán consonantes con los que hacen sufrir a aquellos que nos buscan en pos de realizar una cura. El dispositivo comienza a funcionar en el mismo momento en que lo vamos imaginando, comprendiendo, asimilando. Siempre asusta voltear el muro, pero pasados los primeros sacudones se lo va asimilando, recién entonces podemos comunicarlo a aquellos que trabajan con nosotros, esos saludables impacientes. Comenzaremos por mostrar la puerta en el muro, la señalamos e iniciamos el arduo camino destinado a atravesarla con el otro. Nadie accede a una verdadera liberación solo. Identificar la puerta, abrirla para ver la forma de atravesarla con cada uno a su tiempo, a su manera. Los otros con su trabajo deben llegar a ese límite, de nada serviría apresurarnos ya sabemos que cualquier intervención fuera de tiempo es, siempre, una mala intervención e inclusive puede llegar a ser una agresión. No se es libre cuando se esta encarcelado a pesar de poder imaginar lo deseado. Esa, en todo caso, será una libertad de última instancia que no desmerecemos. Otra es la libertad que buscamos, aquella que nos permita soñar, imaginar y construir un destino propio respetando, valorando las diferencias, nutriéndonos de ellas al mismo tiempo que desplegamos, como se lo hace con un mapa sobre la mesa, la realidad que vamos decidiendo en esa constante interacción con las situaciones que nos impone el arte de vivir. Una libertad capaz de generar, ya que los sueños engendran realidades, los ladrillos más elementales de la realidad. Esa es la más propia y profunda realidad del fenómeno humano, al fin y al cavo una forma de la vida en constante tránsito hacia su destrucción y hacia su recreación. Esa constante capacidad de superación. Sólo desde ese tránsito que no teme los ocasos, comprendiendo o intentando comprender los encadenamientos de los hechos que lo rigen todo, lo humano será capaz de encontrar y de expresar lo mejor de sí.

Estas conclusiones nos exigen un trabajo extra, un ir y venir de la práctica a la teoría. Lo hacemos con una gran alegría ya que se trata de un trabajo conjunto, de una intensidad que nunca antes hemos visto como parte del dispositivo de análisis. Que lo vamos haciendo, quiere decir que al exponer los aspectos de nuestro dispositivo a aquellos que realizan con nosotros su trabajo de análisis, vibran, se conmocionan, algunos se molestan, otros lloran de bronca o de alegría. Una cosa es central todos intensifican su trabajo que, a partir de allí, de esa puerta que les propone ampliar el campo del análisis, necesitarán decidir si verdaderamente lo intensifican o se van ya que nadie puede permanecer neutro ante la potencia catalizadora de un Dispositivo Déltico. Las cosas se ponen muy en su lugar ya que nunca como antes cada uno de los participantes de la ecuación psicoterapéutica se sienten, porque lo están siendo, tan intensa y vertiginosamente protagonistas de su historia. No haber llegado antes a estas conclusiones implica reconocer que este ha sido el tiempo que nos llevo liberarnos de estas barreras ideológicas mezcladas, ocultadas como polizontes en medio de nuestra formación profesional. Sabíamos que necesitábamos un dispositivo liberador, fortalecedor, capaz de permitirnos crecer en la unidad de nuestras diversidades. Pero ese saber no nos alcanzaba para identificar el muro, recién cuando pudimos acceder a la experiencia directa de estar haciendo, generando los rudimentos de este Dispositivo Déltico, cuando en la práctica comenzaron a surgir las contradicciones y con ellas los conflictos, referidos a saber quienes deberían integrar este dispositivo, hacerlo propio. Recién entonces, comenzamos a visualizar el muro, la viga en la que debíamos generar una puerta cuántica capaz de posibilitarnos el acceso a realidades liberadoras. Sanadoras. Increíblemente el paso mas lejano fue el más próximo, consistió en comprender que los destinatarios de nuestros esfuerzos no podrían ser otros que aquellas que estaban realizando un trabajo de análisis con nosotros, ellos o los integrantes de los grupos de estudio. Con ellos, con quienes semana a semana vamos pensando la vida, repasando sus dificultades que, lo hemos dicho, resuenan en las propias, presentes o pasadas. En esos pujos dolorosos, solitarios, precipitó la comprensión, fue tomando cuerpo la esencia más íntima de nuestro dispositivo Déltico ya que no hay camino hacia la libertad sin dispositivo libertario. La dirección adecuada es aquella que tiende a trascender el conocimiento de si, sin volverlo un desconocimiento, para avanzar hacia la comprensión, hacia el religare de la partícula con la totalidad. Habrá muchos otros muros a derribar o perforar, frente a ellos siempre se agitarán nuestros corazones, esa posibilidad de vibrar con cada una de las emociones de estar y sentirnos vivos. Estúpida y alegremente vivos.

Concluiremos este capítulo diciendo en una apretada síntesis que la posibilidad de conquistar espacios de libertad es el producto buscado de atravesar, de superar los muros impuestos por toda ignorancia, por todo prejuicio. De la posibilidad de realizar con éxito ese tránsito devendrá toda creación, toda construcción libertaria de lo humano. Tránsito que de ser llevado una y otra vez a buen término generará la alegría, la profunda e inquietante emoción de vivir de la forma más plena y saludable que lo humano se atreva a soportar.

Buenos Aires 300709

Psicoanálisis Nietzscheano, grupalidad y especie.

Fragmento del próximo libro Del Proyecto Delta al Dispositivo Déltico

Retomando aquí lo afirmado por León Rozitchner en el sentido de que no habrá verdadera expresión, realización y logro de lo más propio del sujeto humano si en ello no se verifica la realización y el logro del conjunto, podemos decir que, de igual manera, tampoco habrá una verdadera cura o crecimiento sin transformación subjetiva e ideológica de lo humano en su totalidad. Por otra parte, de no lograr la expresión de aquello que consideramos lo mejor, tal vez debamos terminar aceptando que lo más fuerte, lo más potente en lo humano no ha sido su salud y ese tender a la expresión de los valores más altos si no, por el contrario, la enfermedad, su estupidez, su deseo insaciable de rapiña, de esta forma no habrá sido el amor del que es capaz, si no la incapacidad de amar y toda la destrucción que ella lleva a engendrar, aquello que habrá predominado como lo más fuerte en él. Puestas las cosas en este punto parecería resultar evidente que sólo se podrá avanzar hacia los objetivos más elevados si muchos sujetos logran desplegar o sumarse de corazón a un proyecto que consuene y vibre con lo mejor y más elevado de sus fibras más íntimas. Este avance transitando la vida en una y no en cualquier otra dirección, es lo que debe favorecer la grupalidad que aquí proponemos y necesitamos generar. En esos trajines no deberá perderse de vista en ningún momento el carácter de trabajo terapéutico, tanto curador como formador de subjetividad y constructor de ideología que, junto con esta dinámica, necesita verificarse de forma continua. Tampoco deberá perderse de vista lo dicho por Carlos Darwin en el sentido de que un sujeto aislado no logra tener ninguna influencia ni incidir en el exitoso o fallido desarrollo de una especie, cosa que sí puede hacer un grupo significativo de ellos. Para bien o para mal parecería ser ésta una verdad difícil de ser refutada, se trata de comprender la necesidad de asumir y de ejercer la potencia que puede permitirle a lo humano el hecho de reunirse en torno de un proyecto que tienda a su crecimiento y superación constantes, estando en disposición de entregarse a él sin restricciones con el objeto de llevarlo adelante, de instalarlo en la realidad, ya que esa será la única forma de que no se pierda como una gota de agua en esa tempestad de impulsos y pasiones que en muchas oportunidades amenaza con arrasar la vida que la genera y da sustento. Si esto ocurre, es decir si se verifica un desarrollo constante de lo mejor de lo humano, será por que se habrá logrado reunir una fuerte voluntad de poder cargada de la energía suficiente como para incidir en el gran vector de los acontecimientos que a cada momento va desarrollando lo humano en su totalidad. La dirección y el sentido que toma ese vector marca todo el tiempo a cada uno de los millones de sujetos que componen la humanidad condicionándolo en las posibilidades vitales de cada paso de su existencia tanto como lo hará abriéndole o cerrándole posibilidades en lo porvenir. No es este el momento, tal vez nunca lo sea, de preguntarnos si será mucho o poco lo que con ello se logrará. No es esa una pregunta que le corresponda hacerse a aquellos que se han lanzado a la aventura de entramar y jugar sus destinos en una interacción constante con todas y cada una de las provocaciones de la vida, adaptando la suya a los signos y señales que ella les haga llegar y que ellos sepan leer y comprender. Por otra parte la urgencia del momento, con una humanidad que se intoxica y se destruye junto con su medio, nos demanda ocuparnos y abocarnos a que, efectivamente comience a ser, que comiencen a reunirse aquellos que se elijan a sí mismos para ir en pos de esa posibilidad de que el mundo, efectivamente, se transforme en un lugar de crecimiento y curación. De no ser estos fines los que se persiguen, lo humano seguirá creando monstruos y seres deformes allí donde ha creído estar engendrando semidioses.

Reflexiones de un Psicoanalista Nietzscheano

No se transmite el conocimiento y el amor a la vida disecando las pasiones así como no se tienen hijos usando profilácticos.

Sólo la capacidad de amar

Sólo la capacidad de amar tiene la fuerza para imaginar, crear y sostener nuevos futuros en los que lo humano pueda ser acunado, recreado, incentivado a acceder y dar lo mejor de sí.

Hoy desperté con la poesía entre mis brazos.

Hay lugares lejanos,

perdidos detrás de repliegues,

detrás de epitelios, de espacios ocultos a la vista.

Lugares apenas perceptibles constituidos por

sensaciones sutiles, delicadas,

acaso una energía evanescente lista a perderse.

Hay lugares, partes de nosotros,

espacios a los que no sabemos como llegar.

Emociones que nos cuesta reconocer,

recorrerlas, aceptarlas como propias.

Emociones que nos dan vértigo de solo intuirlas.

Lugares que no son ni altos ni bajos y que tal vez

todo su ser, toda su materialidad sea eso;

una sensación, una pequeña, sutil y potente emoción.

En ellos se oculta el material incorruptible

del que se nutre toda gran pasión. Todo gran amor.

Miradas


Miradas

Me miró detrás de una sonrisa
que no hacia más que acentuar una mueca
de distancia y de cansancio.
Sin alterar el silencio me dijo;
soy la muerte.
Miré sus ojos y, a través de ellos
vi hilvanada la historia del universo.
Vi soles naciendo,
vi galaxias colapsando.
Como en un suspiro, vi pasar ante mi,
a través de mi,
la breve y fugaz historia de la humanidad.
¡Guerras, demasiadas guerras!
Encuentros y desencuentros
y, aquí y allá algunas perlas,
algunas alturas y profundidades
capaces de justificarlo todo.
Me apresté a seguirla
hacia sus territorios de olvido y silencio
Ella me detuvo con un gesto.
Su voz tronó dentro y fuera de mí;
No es tu hora,
el hilo de tu vida
todavía no debe cortarse;
sigue adelante tejiendo tus sueños,
dijo, dejando caer flores que,
como lágrimas,
como pequeños pájaros,
revolotearon cerca mío.
Le sonreí,
gracias, le dije.
Mientras se desvanecía frente a mis ojos
que no se atrevieron a parpadear
me sentí confuso.
No podía, no supe comprender
que diferencia hay entre ella y la vida,
esa eterna juguetona,
esa pícara,
esa implacable marea que avanza,
imparable,
construyendo de las ruinas,
de los colgajos,
de todo aquello que destruye.
La vida,
ella, que lo hace y lo abarca todo.
¡Ella, la gran dadora, esa incansable arrebatadora!

Enrique 4.- 01.- 2009

Antes de que se Apague el Sol

¿Alguien pensará?

¿Alguien pensará seriamente

que vamos a poder sobrevivir

sin las plantas,

sin los mares,

sin agua y con

la tan grave

incapacidad de amar?


No se puede

hacer cualquier cosa

esperando

que no tenga

consecuencias.


Todos somos responsables

Todos somos

parte de Ella.

Acerca del Dispositivo Déltico

El Dispositivo Déltico.

De la Individuación a la Integración

De cómo el distanciamiento (la individuación) y la entrega

en el amor (la integración) pueden permitir hacer posibles los

ideales más altos de la existencia, por más remotos que parezcan.

Para lograrlo, damos forma a una estructura de construcción subjetiva;

El Dispositivo Déltico.

Transitar las búsquedas aquí expuestas, intentar su consumación, genera humanidad, robustece la salud y tal vez, permita evitar que lo humano se destruya.

Dr. Enrique E. Rodríguez Tosto

A modo de prólogo

Ante el ofrecimiento del rector de la Universidad Maimónides de publicar estos escritos referidos al Dispositivo Déltico, a su sostén teórico conceptual y a las necesarias modificaciones de nuestra práctica médica que estas elaboraciones nos han ido demandando, nos dimos a la tarea de ordenar, de manera que sean accesibles al lector, los principales elementos y ejes teóricos de los cuales se compone y nutre dicho dispositivo. Esto resulta de gran importancia ya que buscamos hacer accesible, a la mayor cantidad de personas posible, su objeto, la postura filosófica que lo alienta, así como la más profunda comprensión del por qué, de la necesidad y de la urgencia, no sólo de darlo a conocer, si no de ponerlo en práctica. En cuanto a las bases teóricas, solicitamos disculpas al lector por todas las referencias a Freud que hemos necesitado hacer, pero es que ha sido la detección de una limitación severa del psicoanálisis al quedar anclado a un cerrado individualismo, lo que nos ha llevado a semejante búsqueda, de todas formas para hacer accesible su lectura nos hemos mantenido en el marco de un lenguaje que todos podrán comprender con facilidad. También hemos comenzado a vocetar aquí los primeros pasos, dificultades y logros del pasaje de estos aportes teóricos a la práctica clínica de lo que vamos delineando como un psicoanálisis Nietzscheano.

Esperamos que lo aquí expuesto ayude a hacer comprender que el Dispositivo Déltico, no sólo puede ser replicado en diferentes lugares, si no que es necesario que así sea ya que sólo de esa forma podrá alcanzar y desplegar toda su potencia formativa, productiva y seguramente por ello, curativa. Se trata de un Dispositivo ideado a modo de una gran maquinaria de curar, para lograr la superación constante de lo humano, es decir permitir remover en esta especie tan compleja y contradictoria, todo aquello que le obstruya la posibilidad de acceder a vivir con plenitud desplegando los valores más altos de la existencia.

Para presentarlo en pocas palabras ya que todo en este volumen habla de él, diremos que los aspectos centrales del Dispositivo Déltico son, en primer lugar, realizar un fuerte trabajo en la formación subjetiva de las personas que busquen integrarlo a las que se las deberá guiar hacia el desarrollo de una forma de sentir, pensar y comprender la realidad desde una postura monista. Es decir que se buscará la construcción de un sujeto que se comprenda a si mismo siendo parte de una especie y de la naturaleza en su totalidad, al despliegue de la cual su vida se encuentra indisolublemente ligada. En ese transcurrir deberá trabajarse de manera explícita en que cada persona, o grupo de aquellos que sean o tengan objetivos afines, desplieguen mediante sus proyectos aquello más noble y elevado que los constituye y busca expresarse en ellos. Desde allí, al mismo tiempo o en un tercer momento, se buscará que todos y cada uno de esos emprendimientos se vayan articulando entre sí a los que deberán irse sumando los nuevos así elaborados de manera de lograr actuar como un gran organismo vivo en el que cada parte contribuya a la existencia y el bienestar del todo al tiempo que el todo deberá cuidar y favorecer el mejor despliegue de cada una de sus partes, es decir sus iniciativas, sus emprendimientos, así como a los sujetos que los llevan adelante. Solo una organización así, basada en un funcionamiento solidario y cooperante, articulado a la manera de un gigantesco rizoma en el que se hace posible la creación de una malla o reticulado capaz de facilitar y contener crecimientos múltiples, asentado en el conocimiento de sí, de la vida en general y en el estudio y la formación constante de todos sus participantes mediante un accionar conjunto e ideológicamente afín, podrá permitirnos llegar a ser reales protagonistas de nuestra historia ya que no es posible la máxima expresión de la individualidad sin la fuerza y la cohesión que sólo la búsqueda y el logro del bien común pueden darnos.

Casi la totalidad de lo aquí expuesto, son conceptos que hemos ido trabajando a lo largo de muchos años, a ellos hemos adjuntado otros más recientes que se fueron gestando en el día a día del trabajo clínico al que, no podía ser de otra forma, hemos sumando los nuevos ángulos de mira a los que nos ha llevado la experiencia de estar desarrollando el Proyecto Delta[1] y las complejidades a resolver que éste nos plantea a diario.

En este camino de buscar una superación constante, siendo nosotros lo humano que necesita trascenderse a si mismo, no resulta un tema menor el de la entrega; al referirnos a ella queremos adelantarles una conclusión que no sólo se desprende de estos trabajos si no de la totalidad de nuestra experiencia de vida: se trata de que hemos comprobado sobradamente que, quien no se atreva a entregarse a aquello que, a pesar de que crea imposible, lejano o distante, a aquello que sea lo más alto que le indique su deseo y su amor, estará condenado a conformarse con soportar el restringido, el mezquino y estrecho mundo que otros han diseñado, imaginado o reservado como espacio de vida para él. Esta publicación y sus contenidos dan testimonio de cómo hemos seguido y seguimos trabajando en la búsqueda y las distintas etapas de concreción de un deseo devenido en convencimiento y en proyecto ya esbozado en la novela, Los Cuarenta. Relato de un Distanciamiento, cuya segunda edición corregida y aumentada también acaba de publicar la Universidad. Allí, en esas páginas, comenzadas a escribir hace diez y nueve años y publicada hace diez y seis, y cuando se cumplen veinte años del nacimiento de nuestra Fundación Reunión, ya se pueden leer muchas de las ideas centrales que nutren el Proyecto Delta que está en marcha desde mediados del 2005 y del cual se ha desprendido como una consecuencia lógica y superadora, las bases del Dispositivo Déltico.

En distintos momentos y etapas de la vida hemos escuchado insistir en eso de que; “aquellos que se estaban viviendo eran tiempos difíciles.” Con seguridad lo eran, sucede que tal vez la vida, entre muchas otras cosas también sea un tiempo difícil. Al actual momento, el doctor Jorge Beistein[2], en una nota publicada en el diario Página 12 se refiere como el “Crepúsculo del capitalismo”, allí hace una apretada exposición de sus características, presentando la situación como una gran crisis de alcance planetario. Consideramos que el diagnóstico del Dr. Beinstein además de ser acertado es de una gravedad extrema. Él lo presenta con los cuidados y la delicadeza de un médico que acaba de ver a un paciente internado en terapia intensiva y que da un parte correcto a los familiares. Sucede que el estado del paciente es sumamente grave, tanto que concluye diciendo: “Su aspecto (el de la crisis gigantesca que describe) es el de un gran crepúsculo que amenaza prolongarse durante un largo período”. Conocemos al Dr. Beistein y no creemos equivocarnos al suponer que él está pensando, que el crepúsculo ya está sobre nosotros y desde hace bastante, sólo que tal vez no se notaba tanto o nadie quería o se atrevía a evaluarlo en esos términos. Ante una situación tan extrema, semejante a la que plantea el magistral Isaac Asimov[3] en su trilogía Fundación, Fundación e Imperio y Segunda Fundación, a la que luego agregó otro volumen a nuestro entender innecesario, inspirado en la tan corta como sangrienta historia de la humanidad, tal vez de una forma más puntual en la caída del Imperio Romano, ya no parece ser posible, ni deseable detener el derrumbe de este sistema filosófico dualista que ha instaurado una política económica destinada a la marginación de muchos y al saqueo en favor de las ansias de poder y de rapiña de unos pocos que, lamentablemente, rigen los destinos de la humanidad. Esto, sin embargo, no nos exime de hacer el esfuerzo de intentar disminuir al máximo las peores consecuencias de esta debacle en la que serán estos otros los dinosaurios que deberán extinguirse.

Es parte de nuestro objetivo que al final de esta caída que estamos viviendo y que, a todas luces es muy grave, si queda todavía un mundo en el que lo humano pueda seguir viviendo y manifestándose, lograr mediante el despliegue sostenido de nuestro Dispositivo Déltico, además permitirnos festejar nuestras vidas, contribuir a difundir, enaltecer y preservar los valores más altos de la existencia, ésos que nos hacen humanos y, en ciertos casos, inclusive, más que humanos al ayudarnos a superarnos de manera constante. Hacia allí vamos como verdaderos sujetos Nietzscheanos, en un tránsito incesante en el que deberemos afrontar infinidad de ocasos, al mismo tiempo que festejamos todo cuanto podemos la alegría de La Reunión, de estar reuniéndonos cada vez con un mayor número de personas entusiastas que comparten estas ideas y esta visión de la realidad, que se acercan a estudiar, a hacer sus trabajos de conocimiento de sí y a exponer sus ángulos de vista, sus sueños y expectativas, en síntesis, a construir y compartir toda una nueva etapa de sus vidas.

Por último y debido a que este trabajo se va gestando en base a una retroalimentación entre nuestra vida, la práctica clínica y las diferentes cuestiones conceptuales que se desprenden de toda esa experiencia y que hemos ido y seguimos elaborando, queremos hacer llegar nuestro agradecimiento de manera muy especial a todos aquellos que están formando parte de esta gestación desde la propia experiencia ya que, a partir de nuestros avances teóricos, de la construcción y puesta en marcha de nuestro Proyecto Delta y del Dispositivo Déltico que aquí presentamos, se ha ido modificando junto con nuestra vida y ángulos de vista, nuestra práctica médica. Como todos sospecharán, nos referimos a “nuestros impacientes”, a esos alumnos pacientes que a través de sus experiencias en los grupos de formación constante o de sus trabajos de análisis, han ido permitiéndonos ajustar y profundizar muchos de los aspectos teóricos expuestos aquí, tanto por nuestros aciertos como por la necesaria corrección y replanteo de nuestros errores.

En cuanto a los agradecimientos puntuales de quienes nos han acompañado o ayudado, de manera muy próxima e insustituible, mencionaré ocho nombres ordenados en forma cronológica, es decir en orden de aparición respecto a lo aquí trabajado que, no podía ser de otra forma, involucra la totalidad de mi existencia, se trata de cuatro mujeres y cuatro hombres, entonces; a María Elida, a Lucía, a Ramona, a Dolores, a Enrique J. C., a Juan, a Alfredo, a Ernesto.



[1] Primer nudo rizomático del Dispositivo Déltico

[2] Jorge Beistein Doctor en Ciencias Económicas Suplemento Cash del Diario Página 12 del domingo 27 de diciembre de 2009. Crepúsculo del Capitalismo. ...En realidad, las inyecciones masivas de dinero de los gobiernos de las grandes potencias económicas, beneficiando principalmente al sistema financiero... Se repitió así la secuencia especulativa de fines de los años ’90 y de 2007, pero con una diferencia decisiva: el contexto de la burbuja actual no es el crecimiento de la economía si no la recesión (o en el mejor de los casos, el estancamiento). Las burbujas anteriores (bursátiles, inmobiliarias, comerciales) interactuaban “positivamente” con el resto de las actividades económicas... Por el contrario, la burbuja bursátil de 2009 contrasta con bajos niveles de consumo e inversiones productivas y altos niveles de desocupación... ... Es evidente que la economía norteamericana no sale de la trampa de la decadencia, los alivios transitorios y las tentativas de recuperación. Los crecimientos logrados fortalecen y recomponen los mecanismos parasitarios que la han llevado al desastre actual. Y el hundimiento del imperio (del centro articulador del mundo capitalista) arrastra al conjunto del sistema mundial. ...Ahora, hacia fines de 2009, nos encontramos a la espera de una próxima segunda caída recesiva (el año 2010 podría ser el período de dicha catástrofe... ...Peor aún, no se trata sólo de una “crisis económica”. Otras “crisis” están a la vista y en cualquier momento podrían golpear con fuerza a un sistema global muy frágil. Entre ellas, debemos destacar las crisis energética y alimentaria... O la degradación del complejo militar-industrial de los Estados Unidos involucrando al conjunto de aparatos militares de la OTAN, empantanados en las guerras de Irak y Afganistán-Pakistán... También es necesario mencionar a las crisis urbana y ambiental que junto a la declinación de valores morales y culturales, de creencias sociales, van ahogando gradualmente los paradigmas decisivos del mundo burgués... En suma, nos encontramos ante la apariencia de una convergencia de numerosas “crisis”. En realidad, se trata de una única crisis gigantesca, con diversos rostros, de dimensión planetaria nunca antes vista en la historia. Su aspecto es el de un gran crepúsculo que amenaza prolongarse durante un largo período.

[3] Isaac Asimov Editorial Bruguera, S.A. 2ª edición 1976

Nosotros la llamamos "Madre Tierra"

Nosotros la llamamos "Madre Tierra"

Estamos entrando en etapa de Crisálida todavía algunos pocos pueden sumarse a la transformación

Estamos entrando en etapa de Crisálida todavía algunos pocos pueden sumarse a la transformación
Apto para aquellos que ya han cruzado algunos desiertos. Por el momento el resto deberá esperar.

¿Cuales son las formas de las crisálidas de lo humano?

¿Cuales son las formas de las crisálidas de lo humano?
Crisálida de mariposa Monarca

Reflexiones de un Psicoanalista Nietzscheano II

Sólo puede ocupar el lugar del maestro aquél que soporte, aquél que se atreva a entrar en el vínculo con el otro totalmente desnudo para, justamente, desde esa desnudez, desde esa construcción suya que deberá ser necesariamente armoniosa, ayudar a que el otro vaya viendo, reconociendo y aceptando su propia desnudez. Sus pulsiones, sus ambigüedades, sus pequeñeces y grandezas. Eso es crecer, eso es curarse.

El Concepto de Cura y psicoanálisis Nietzscheano

Todo parece llevarnos a concluir en que una cierta complejización de un vínculo educativo / formativo dentro de límites que las partes sean capaces de sostener, tiende a beneficiar el desarrollo subjetivo del alumno / paciente, permitiendo que su tratamiento avance en calidad y en profundidad. Esa es la experiencia que vamos profundizando a partir del inicio del funcionamiento del Dispositivo Déltico en el marco del Proyecto Delta y el de los proyectos compartidos con la Universidad Maimónides y de otros proyectos que comienzan a tomar forma.

Recordamos que antes de toda propuesta es necesaria una evaluación diagnóstica por parte del psicoanalista / maestro ya que el alumno / paciente, deberá estar en un momento adecuado para ingresar a una experiencia en la que se plantea un vínculo que aumentará su complejidad en la medida en que avancen en su cura, es decir en la identificación y realización de los valores que sean para ellos los más altos. En efecto, el concepto de cura por medio del Dispositivo Déltico se basa en que, a partir de la formación ideológico subjetiva de sus integrantes trabajen para instalar en la práctica aquellos valores que tengan por más altos bajo la forma de proyectos cooperantes con los otros proyectos y integrantes del dispositivo. Esto seguirá agregando al dispositivo más facetas y, en consecuencias, más dificultades con las cuales llegarán nuevos desafíos e instancias a superar. Esto, a modo de círculo virtuoso, exigirá profundizar el trabajo formativo prestándose especial atención en todo aquello que tienda a interrumpir o a trabar cualquiera de sus aspectos ya que en cada etapa son muchas las nuevas cuestiones a develar y con ellas los conocimientos a obtener. Debe prestarse especial atención a seguir e inclusive intensificar el trabajo de análisis preexistente a la vez que se comienza a delinear el proyecto y a avanzar en su desarrollo ya que no se trata de situaciones antagónicas si no complementarias, que deben potenciarse una al otra al permitir profundizar el conocimiento del sujeto de la experiencia junto a las leyes que hacen posibles o traban los acontecimientos.

Queremos recordar al impaciente la importancia de realizar una muy exigente elección y selección del terapeuta, la que deberá hacerse en función de la línea ideológica, teórica que se pretenda desarrollar o ya se encuentre desarrollando. Es decir que, desde un comienzo deberá buscarse al maestro / terapeuta mediante una cierta concordancia no sólo con sus conceptos teóricos, si no, principalmente con su postura ante la vida. Del vínculo que así se inicie seguramente surgirá con más facilidad la destilación de lo propio y particular del sujeto del análisis ya que no deberá olvidarse que, junto con el maestro ya se ha eligiendo el camino.

TODO SABER TARDIO ES UNA BATALLA PERDIDA


Oncidium bifolium

Oncidium bifolium

Atardecer en el Río

Atardecer en el Río